¿Te cuesta tragar agua al correr?
¿Te cuesta tragar el agua al correr? Ten en cuenta estos pequeños consejos

¿Te cuesta tragar el agua al correr? Cuando lo consigues ¿tienes sensación de reflujo? Te cuento porqué sucede esto la mayoría de las veces.

Es habitual que al correr necesitamos beber agua, sea que llevamos un botellín con nosotros, un camel-back, busquemos una fuente de agua o echemos mano de un avituallamiento en carrera. Al tragar debemos hacer sorbos pequeños, pero aun así hay veces que el agua no consigue bajar hasta el estómago.

El esófago es el conducto que lleva el líquido desde la boca hasta el estómago. Este conducto tiene un esfínter que lo aísla del estómago, justamente para evitar el reflujo. Curiosamente este esfínter es el diafragma ¡sí, el principal músculo respiratorio! El diafragma se encuentra en la parte baja de las costillas y separa el tórax del abdomen, tiene un movimiento ascendente y descendente según cogemos aire o lo soltamos. Es importante saber llevar una buena respiración para evitar que el diafragma se quede demasiado tensionado igual que cualquier músculo.

Es habitual que si estamos desentrenados nos pueda entrar flato. En épocas más calurosas necesitamos ventilar más. Así que, si el diafragma trabaja mal o en exceso puede llegar a contracturarse y en este caso repercutir en dificultades de nuestra respiración y también en la relajación del esfínter del esófago para que el líquido entre correctamente en el estómago.

Cómo mejorarlo

Para mejorar este problema debemos saber llevar una buena respiración. Es interesante beber agua en cantidades pequeñas y con más frecuencia. En caso de notar que el agua no pasa al estómago desencadena sensación de reflujo mejor bajar el ritmo de carrera o parar.

Tratamiento de músculo del diafragma

Podemos auto tratar nuestro diafragma. Una buena forma es sentados y ligeramente encorvados hacia adelante. Colocaremos nuestros pulpejos de los dedos por debajo las costillas buscando deprimir el abdomen y deslizando los dedos hacia arriba para ir a buscar la parte posterior de las costillas. Respira suavemente y presiona poco a poco para evitar un dolor excesivo, aunque hay que recalcar que la técnica puede ser molesta. Si no lo consigues, visita tu fisioterapeuta, él te ayudará.

Texto de Oriol Vilaplana, fisioterapeuta col.6253

Más info en: Clínica Miostaf

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