Ron Hill, el hombre que corrió 19032 días seguidos
Ron Hill fue el primer británico en ganar la maratón de Boston

Hace unos días, hablando con Ricardo Abad (navarro, con 607 maratones en 607 días), me decía: “tu piensa una cosa, ya es difícil bajar todos, todos los días a comprar el pan. Seguro que hay alguno, que no tienes ganas de ir. Imagínate correr un maratón cada día”.

Y tenía razón. Cuánto nos cuesta -en ocasiones- atarnos las zapatillas y salir a correr. Ricardo Abad, corrió durante 607 días seguidos un maratón. Alguno de ellos por debajo de las 3 horas. El tiempo medio de todos ellos: 3 horas 41 minutos.

A raíz de la conversación con Ricardo y en parte por casualidad, llegó a mis manos la historia de Ronald. Una de aquellas historias inspiradoras, llenas de coraje y determinación. ¿Me acompañas en esta fascinante historia?

Un joven muy metódico

Nuestro protagonista, Ronald era un joven muy competitivo y minucioso. Con 18 años ya apuntaba todos sus entrenos en una libreta, donde dejaba constancia de cualquier detalle que le pudiese ayudar a mejorar su rendimiento.

Por eso, muy riguroso en sus anotaciones, apuntaba qué entrenos y series hacía e incluso, las condiciones meteorológicas, y en base a ello, posteriormente sus sensaciones antes y después de la carrera. Ron se estaba fabricando su propio “algoritmo”.

Un trabajo, que resultaría determinante

Ronald se doctoró en Manchester en química textil y trabajaba para una empresa, ejerciendo esa especialidad. Entre su domicilio y su puesto de trabajo (según de dice Google Maps) había una distancia de 11kms. de ida, más otros 11 de vuelta. Como posiblemente intuyas, el bueno de Ronald corría esas distancias diarias, que dejaba rigurosamente registradas en su libreta. Una libreta que iba ganando peso en kilómetros, y proporcionalmente, también en experiencia.

Grandes marcas y JJOO

Con 26 años, acude a los JJOO de Tokio de 1964. Ronald participaba en la prueba de 10.000 metros y en la maratón. En la primera, acabó en un “algo decepcionante” 18º puesto. En cuanto a la distancia reina, registró 2h. 25m., lo que le supuso un 19º puesto. Eso sí, no todo iba a ser malo ese año, ya que en los 25kms. en ruta, estableció su primer récord mundial, desplazando sus 165 cms. de altura en 1h. 15m.

Con todo, Ronald seguía su plan primigenio de salir a correr diariamente, sin ningún descanso. Parece ser que le funcionaba, ya que 1 año más tarde, en 1965 ganó la media maratón de Frecleton en 1h. 05m.

Todo ese volumen de entrenos, le estaba proporcionando gran experiencia. Además, las anotaciones en su libreta, crecían sin parar, con resultados positivos, ya que en el Campeonato Europeo de Atletismo de Atenas de 1969, ganó la medalla de oro en maratón, con un tiempo de 2h. 16m. La mejora era evidente.

La maratón de Boston, y un billete de avión que no podía pagar

Los buenos resultados avalaban a Ronald, pues después de ganar varias pruebas de larga distancia, fue invitado a participar en la Maratón de Boston.

El problema, es que en los 70´s, un billete de avión no es como ahora, que puede costar menos que el trayecto en taxi hasta el aeropuerto. La solución vino de la mano de sus vecinos y conciudadanos. Fueron ellos quienes “financiaron” el vuelo al otro lado del charco.

Afortunadamente, Ronald cumplió con nota, siendo el primer británico en ganar la maratón de Boston y segundo hombre en romper la barrera de las 2 horas 10 minutos en maratón. La localidad e Accrignton, ya tenía su héroe.

Ronald crea su propia marca de ropa

En el día a día, como corredor, Ronald percibía una serie de carencias en la ropa para correr, especialmente en Reino Unido, donde es conocida la persistente lluvia, la humedad, y las escasa horas de luz solar. Así pues, decidió fundar su propia empresa. Hoy la conocemos como Ron Hill.

La experiencia de Ron en la ingeniería textil, le permitió crear materiales y fórmulas que hoy damos por sentado, pero no en 1970. Asi pues, Ron Hill fue la primera empresa en utilizar telas sintéticas aplicadas a la práctica del running.

Ron alegaba, que los pantalones que utilizados en aquella época, de lana y algodón, no ayudaban en absoluto a contribuir en el confort del atleta, pues absorbían la humedad y el agua. Las prendas reflectantes también centraron parte de la actividad de la empresa.

Otra novedad que implementó, es la abertura de los laterales de los pantalones cortos, para ganar en movilidad y comodidad. Algo que hoy parece obvio que veamos en los pantalones, pero que alguien tuvo que “inventar”.

La determinación de salir a correr todos los días

Como decía en la introducción del artículo, es difícil incluso realizar una acción repetitiva cada día, pues siempre surgirá algo, llámese excusa, o contratiempo, que impida que sea realizada.

Ron tenía claro que debía salir a correr todos los días. Y eso, fue precisamente lo que hizo, salir a correr cada día entre 1964 y 2017. Es decir, 52 años y 39 días corriendo de forma ininterrumpida.

Bajándolo a unas cifras que podamos manejar, resultó en 19032 días, y más de 255.000 kilómetros, el equivalente a dar la vuelta al mundo 6 veces. ¿Merece o no, nuestra admiración? Mi respuesta es clara.

Imparable

Si, imparable, y es que ni un accidente de coche ni una operación de juanetes, pudieron con Ron.

Precisamente a raíz de ese accidente de coche, fue hospitalizado por rotura de esternón. Al día siguiente le dieron el alta trasladándolo a su casa. ¿Iba a dejar de correr ese día?

Ni hablar. Esperó a que su mujer y su madre saliesen a comprar, y se escapó a correr, a pesar de sus aparatosos vendajes compresores cubriéndole el pecho.

Según él mismo llegó a relatar: “podía sentir los huesos moverse, pero ni un accidente de coche es suficiente par detener mi pasión por el running”.

En cuanto a la operación de juanetes en el pie, también la situación resultaba -por lo menos- curiosa, pues a pesar de llevar la pierna escayolada durante varias semanas, utilizó un zapato ortopédico y unas muletas para salir a “correr”, eso si, a “un ritmo vergonzosamente lento”, según llegó a decir Ron.

Ron Hill, el hombre que corrió 19032 días seguidos
Ron Hill, en uno de los eventos en los que participó

La edad no perdona, ni a los más duros

Ron corrió su último maratón en 1996. Era su maratón número 115. Lamentablemente, la edad no perdona, ni a los más duros, tenaces o cabezotas. La patita de la enfermedad asomó por la ventana. Ron padecía demencia, o Alzheimer.

Me gustaría dejarte unas palabras que él mismo pronunció, en una de las últimas entrevistas:

“La demencia es el mayor desafío de mi vida, pero no es el final del camino, ni por asomo. Así que seguiré activo y con alegría. Y con suerte, esto dará a otras personas la impresión de que la demencia no es algo que tenga que asustar.”

“Parece que no recuerdo nada a corto plazo, pero tengo un festín de recuerdos a los que todavía puedo llegar y que pueden hacerme sentir mejor”.

“Pase lo que pase, no me deprimirá y no me impedirá ser feliz o vivir la vida al máximo”.

En mayo de 2022 se cumplió 1 año del fallecimiento de Ron Hill. Pero se marchó dejándonos un gran legado, una gran experiencia y una enorme lección de vida y de determinación.

Fue tras sus objetivos, sin dejar que nada se interpusiera. Ni siquiera un accidente de coche, o una pierna escayolada.

También nos dejó una gran marca, que sigue adelante; Ron Hill.

Más información de la marca en ronhill.com

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