¿Veremos este 2022 la Zegama más ambiciosa?

La mejor maratón de montaña del mundo (sí, tal cual. Que nadie se me moleste) llega a finales de mes, en su 21ª edición, con un despliegue sin precedentes:

-3 cámaras en e-bikes

-2 cámara runners

-4 drones

-4 cámaras fijas

-54 periodistas y fotógrafos acreditados de todo el mundo

-600 voluntarios

Tal y como apunta  Ainhoa Txurruca, directora de la prueba, “para nosotros significa este año dar el gran salto”.

Y vaya si lo es…

En total, 25 personas se encargarán de enseñar al mundo lo que la carrera con los dorsales más codiciados (con permiso de la HardRock 100 y Western States), son capaces de hacer en la pequeña localidad de Zegama (1550 habitantes). 

Porque Zegama es pequeña en extensión, pero enorme de corazón, coraje y pasión.

Inicio de las Golden Trail World Series

Por cierto, la Zegama-Aizkorri será la prueba que dé inicio a las Golden Trail World Series, y además, con el incentivo de ser la que ofrezca la primera retransmisión íntegra de la prueba, que podrá verse en:

-Teledeporte (en castellano)

-Euskal Irrati Telebista (EITB), en euskera

-TV3 (en catalán)

-Esports3 (en catalán)

-canal de Youtube de las Golden Trail World Series (en inglés)

-canal de Youtube de la propia carrera (castellano)

Un habitual en este tipo de saraos, Albert Jorquera (periodista y Marketing Digital de Salomon España), se muestra optimista -razón no le falta- al respecto:

Nunca se ha hecho una retransmisión íntegra de Zegama con los medios de los que vamos a disponer y en directo por Teledeporte e internet. Si en Transgrancanaria ya hubo 400.000 espectadores sumando internet, no quiero ni imaginarme lo que puede ser esta carrera con los corredores que hay. El reto es meter de lleno al espectador en el increíble ambiente que ha hecho famosa a la Zegama-Aizkorri en todo el mundo y ofrecer un espectáculo audiovisual que haga historia en el mundo del trail”.

Los voluntarios y el ADN de Zegama

Una carrera, por pocos dorsales que pongan en circulación, como es el caso que nos ocupa, recordemos, adjudicados por riguroso sorteo de los algo más de 200 dorsales -de los 500 a los que se limita la prueba-, supone un enorme trabajo, más aún, cuando la organización, no es profesional. 

“Los voluntarios (hasta 600, este año) son la columna vertebral de la Zegama-Aizkorri. Sin ellos, no hay carrera. Es importante recordar que en Zegama todos somos voluntarios”, afirma de forma rotunda la directora de la prueba.

Han pasado 2 años desde la última edición de la carrera, porque con restricciones, Zegama no sería Zegama.

Esta carrera, es su público, la gente, los gritos y los cencerros, sonando a la desesperada en cada subida.

Subidas en las que el público llega a crear un angosto túnel a base de sudor, algarabía, endorfinas y ojos abiertos como platos, por el que los corredores suben en volandas, mal que le fallen las fuerzas, pero ante lo que es imposible no levantar los brazos, y esbozar una sonrisa.

Sonrisa, mezclada con barro (mayormente), y cansancio (mucho), al volver a entrar en la bulliciosa y encantadora población de Zegama, después de 42195 metros, con todos los zegamarras echados a la calle. 

Allí todos los que cruzan la meta, se sienten ganadores. Zegama es así.

Todos gritan tu nombre (que leen en el enorme dorsal). Todos te aplauden. 

Entras en un estado entre lo irreal, y lo onírico. ¿Estás en el cielo? No, estás en Zegama.

Nadie quiere que avance el tiempo en ese momento, en ese preciso momento, “echa el freno, me quedo aquí”, pensé el año que experimenté todo lo que acabas de leer.

Tan claro lo tienen desde la organización, que “buena parte de la esencia de la Zegama-Aizkorri es el público, y sin él no tendría sentido celebrar la prueba. Volvemos con más ganas que nunca”, afirma Ainhoa Txurruka.

Larga vida a Zegama. Oso Ondo. Y gracias por existir.

Conoce más sobre la prueba aquí.

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