Julia Vaquero: “He estado 20 años encerrada y luchando para recomponer mi personalidad”

Entrevista a Julia Vaquero atleta
Julia Vaquero fue siete veces campeona de España de Campo a Través.

Tras dos décadas de ostracismo y destierro voluntario, Julia Vaquero volvió a colgarse un dorsal el pasado mes de noviembre. Lo hizo en la Maratón Trinidad Alfonso Valencia, a sus 51 años, cumpliendo un anhelo que llevaba persiguiendo toda la vida: disfrutar corriendo. Porque hasta ese momento su trayectoria deportiva siempre ha estado vigilada y condicionada por un entorno que la «manejaba», según palabras de la propia protagonista.

Hablamos de una de las mejores atletas españolas del siglo XX, siete veces campeona nacional de Campo a Través y todavía plusmarquista de 5.000 metros -14:44:95-, marca que logró en 1996, hace un cuarto de siglo.

A lo largo de las últimas semanas su historia ha saltado a los periódicos nacionales de mayor audiencia, pero no precisamente por su interés deportivo. Julia Vaquero ha confesado el calvario que vivió desde que era una niña. Su padre falleció con 12 años, víctima de la ludopatía y los vicios, dejando a toda la familia en una situación económica crítica. «Por aquel entonces las enfermedades no se reconocían; ahora le ponen nombre a todo. Yo también he sufrido alguna enfermedad mental, pero en aquellos años simplemente eras un loco o una loca, te decían que estabas mal de la cabeza», explica la atleta gallega.

Julia Vaquero se define como hiperactiva, condición que mostró desde niña y por la que ha tenido que dar muchas explicaciones. No duda en ponerle fecha al comienzo de su historia: el 22 de marzo de 1986. Aquel día se celebraba un campeonato en Trujillo y ella no quería acudir porque coincidía con la boda de una prima suya. Al final fue y ganó. «Yo iba con una camiseta de algodón y un pantalón corto de hombre, lo poco que tenía en casa para vestirme de deporte. Recuerdo que vencí a todas las atletas que iban impecables con sus equipaciones de club. A partir de ahí algunos entrenadores se fijaron en mí y todo cambió».

Todo cambió muchísimo. A mal. A muy mal. Aunque Julia continuó progresando como atleta y sus éxitos empezaron a engordar un palmarés envidiable -incluyendo dos platas europeas en los campeonatos de cross-, en la intimidad la corredora vivía un auténtico infierno. «Mi cabeza quebró. Mi madre, mi abuela y mis tías me decían que por qué todo el día corriendo tanto, que dejase de hacer eso y trabajase en el campo y fuese a clase a estudiar. Recuerdo que entrenaba con un grupo de chicos jóvenes entre los que estaba el que luego fue mi marido y más adelante mi ex marido», relata Julia con la voz entrecortada, presa del pánico a recordar.

Su historia guarda paralelismos innegables con la de la tenista Arantxa Sánchez Vicario. Así lo transmite la propia Julia Vaquero, quien reconoce que fue eclipsada por su marido y su entrenador en los mejores años deportivos de su vida. «No socializaba con nadie, me hicieron tener una dependencia total de ellos y no pude madurar. Tenía 30 años pero era como una niña en pañales. Fui al psiquiatra por mi hiperactividad y le conté lo que realmente me pasaba, pero creyeron la versión de mi marido y no la mía. Me lo quitaron todo, absolutamente todo».

Víctima de su entorno más directo, Julia Vaquero abandonó el deporte por un sencillo motivo: su única preocupación pasó a ser recuperarse como persona. Rompió con todas las personas que la rodeaban y empezó de cero, sola, sin ayuda y sin dinero. Reconoce haberse sentido abandonada por los organismos deportivos públicos e incluso plantearse acabar con su vida. A los trastornos psicológicos se añadieron los alimenticios: «echaba la comida de la boca», apunta.

Tuvo que pasar mucho tiempo para que volviese a calzar unas zapatillas de correr y se lanzase a devorar kilómetros sin miedo a nada. Ahora lo hace como una aficionada más que quiere disfrutar de su pasión por las carreras, pero más de dos décadas después todavía no puede evitar evocar su duro pasado cuando se viste con ropa deportiva. «El atletismo todavía me recuerda a aquella época, a cuando me anulaban como persona. He estado veinte años luchando por recomponer mi personalidad. En realidad, creo que corría por la rabia y el odio que sentía», confiesa.

En la actualidad Julia se integra en la Sociedad Deportiva de Atletismo Compostela, donde se siente querida y arropada por sus compañeros. Su crono de 3 horas y 14 minutos en el Maratón Trinidad Alfonso Valencia evidencia su pasado como estrella del atletismo. Todavía no se ha marcado otra meta pero reconoce que le gustaría volver a correr campo a través, la disciplina que la erigió como la mejor atleta española a mediados de los noventa. «Mi historia es para hacer una película, pero ahora estoy mejor, tengo una pareja y una hija; además recibo ayudas económicas para ir a una clínica y tratarme los problemas psicoafectivos y de autoestima. Me alegra ver que ahora la salud mental no es un tema tabú y se trata con normalidad”, sentencia.

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