Ayuno, ¿sí o no?

Es normal tener dudas. A día de hoy se hablan de diferentes formas de ayuno y de ninguna se pueden establecer conclusiones definitivas en los humanos, pues no hay estudios realizados a largo plazo en grandes poblaciones que midan su impacto en nuestra salud metabólica.

Lo repetimos muchas veces, cada persona tiene su genética, su musculatura, sus hábitos, su alimentación, su descanso, su entrenamiento…. Sólo debemos compararnos con nosotros mismos. A partir de ahí, hay que seleccionar lo que realmente nos hace ser más eficaces mental y físicamente.

Hay personas que afirman sentirse cómodas realizando ayuno en días alternos, por ejemplo, comer 5 días a la semana una dieta equilibrada y no comer nada en 2 días.

Hay otras que realizan ayuno intermitente que se basa en comer durante 5 días con dieta equilibrada y 2 días no consecutivos, reducen la ingesta calórica a un 25%, o comen 24 horas y ayunan 24 horas, o períodos de ayuno de 16 horas seguidas de periodos que se come normal.

Algunas hacen ayuno a tiempo restringido, por ejemplo, están de 12 a 21 horas sin comer nada. Otras no hacen ayunos, pero cuidan su alimentación con dieta variada y equilibrada, con 5, 4 o 3 comidas al día…

Qué dicen los estudios

Los estudios hablan de evidencias de mejora en los perfiles metabólicos con el ayuno: reducción de los niveles de glucosa e insulina en sangre, mejora de los niveles de lípidos en sangre, de los marcadores antiinflamatorios, mejor regulación de la presión sanguínea, reducción de la grasa corporal… Con todo esto se puede afirmar que el ayuno es otra herramienta más o hábito de vida que suma beneficios y colabora a mejorar nuestro estilo de vida. Eso sí, siempre y cuando se realice correctamente y en combinación con otros hábitos saludables: hacer ejercicio, comer equilibradamente o descansar.

A día de hoy no se sabe qué mecanismos controlan estas evidencias. Y es importante destacar que no se ha podido demostrar que el ayuno sea más efectivo que una dieta continúa equilibrada y saludable.

Si está claro que afecta y se vincula con nuestro ritmo circadiano o lo que es lo mismo con nuestro ritmo mental y físico. Todos tenemos un reloj interno que funciona por ciclos de 24 horas, un sistema cerebral que nos ayuda a sincronizar y regular nuestro organismo con nuestro entorno.

Los ritmos circadianos están afectados principalmente por la luz, la luz del día activa el organismo de forma diferente que a la noche, las horas nocturnas de sueño con silencio, nos regeneran mejor que las de un ciclo de sueño diurno y también afectan variables como las temperaturas, la presión atmosférica…y nuestros hábitos sociales: la hora de ir al trabajo, al colegio, los horarios de comida o la hora del ejercicio físico.

Todo genera percepciones, sensaciones y comportamientos que estimulan y hacen trabajar nuestro metabolismo de formas diferentes: secreción de melatonina, de insulina, ahorro de glucosa, producción de cortisol, de estradiol, aumento de la temperatura corporal….

 ¿Qué es lo importante entonces? El equilibrio de nuestro ritmo bilógico, coordinar nuestras señales internas con las señales externas, ajustar nuestro interior a nuestro entorno, a nuestra forma de vida. Esa regulación lo más constante posible es la que hará que funcionemos correctamente y es lo que tiene que ser prioritario en nuestra vida.  

Artículo de Mayte Losada, de www.levelsuplementaciones.es

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