Abdominales inferiores, ¿mito o realidad?
Abdominales inferiores, ¿mito o realidad?

Son muchos los pacientes que me preguntan por los “abdominales inferiores”. Algunos me piden como reforzarlo, otros que al ejercitarlos refieren dolor en aquella zona e incluso algunos que tienen dolor sin apenas hacer nada.

¿Dónde están estos “abdominales inferiores”?

Anatómicamente tenemos un conjunto de músculos denominados abdominales. Los más conocidos el recto abdominal por su forma cuadriculada de sus fascículos o cómo popularmente conocemos “la tableta de chocolate”, ubicado en la zona más media y anterior del abdomen.

Existen también el oblicuo interno, oblicuo externo y transverso del abdomen que nos abrazan el abdomen como una gran faja.

Cuando alguien se refiere a los “abdominales inferiores” se señala a la parte baja del vientre e incluso más bien a la zona inguinal. Es cierto que muy cerca de aquella zona, se insertan los músculos abdominales, pero no existe ningún músculo en su totalidad en la zona baja del abdomen.

De hecho, cuando ejercitamos los abdominales trabajan en su totalidad del músculo, y va a ser del todo imposible focalizar la contracción solo en la parte más inferior.

¿Entonces, qué estoy trabajando cuando hago “abdominales inferiores”?

Creo que ha llegado el momento de poner nombre y apellidos a nuestro músculo diana: Psoas-ilíaco.

Son un conjunto de dos músculos que se ubican en la pared posterior de nuestro vientre, se insertan en la columna (el psoas) y en el interior de la pelvis (el ilíaco).

Se juntan ambos músculos en la zona inguinal formando un tendón que se engancha en la parte más alta del fémur.

El músculo psoas-ilíaco es flexor de cadera, así que, todos aquellos ejercicios en los que llevamos las piernas más allá del ángulo recto de cadera (movimiento en tijera, movimiento de bicicleta, movimiento de remo, ciertos ejercicios de Pilates, etc.) lo que estamos involucrando es el psoas-ilíaco de forma dinámica con una contracción estática de los abdominales, principalmente del recto abdominal.
De hecho, cuando se trabaja fuerte o en exceso se refiere un dolor en la zona inguinal, es aquí donde se origina el mito de los “abdominales inferiores” al sentir un importante ardor en la zona baja al estar haciendo supuestos trabajos de musculatura abdominal.

¿Cómo trabajar el psoas-ilíaco?

Trabajar el psoas-ilíaco es del todo interesante. Es el principal flexor de cadera y tiene un gran papel en la carrera a pie, sobre todo en Trail o ritmos altos de carrera. Pero hay que trabajarlo con moderación y de forma progresiva para evitar una sobrecarga o contracturas.

También hay que corregir bien la postura lumbar, activando el transverso del abdomen (gesto de esconder el ombligo) manteniendo pegadas las lumbares al suelo o la espaldera.

Si no, en ejercicios con gran palanca de nuestras piernas vamos a arquear demasiado fuerte la lumbar con el riesgo que conlleva.

El trabajo en exceso del psoas-ilíaco puede provocar un dolor punzante a nivel de la ingle cuando levantamos la pierna o al andar. También podría provocar dolor lumbar debido a la tracción en su origen, en ocasiones esta lumbalgia puede ser muy dolorosa.

Texto de Oriol Vilaplana, fisioterapeuta col. 6253

Más info en: Clínica Miostaf

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