Tendinitis rotuliana. Qué es y cómo prevenirla
La tendinitis rotuliana aparece por una sobrecarga

El músculo cuádriceps tiene la particularidad de que su tendón se divide en 2 partes, el tendón cuadricipital, por encima de la rótula y el tendón rotuliano, este envuelve por encima la rótula hasta engancharse a la tibia.

La tendinitis rotuliana en sí, como en cualquier estructura tendinosa, aparece por una sobrecarga de dicha estructura. Una sobrecarga significa un trabajo el cuál este tendón no está acostumbrado o entrenado para soportar. En los corredores suele ser por un aumento demasiado rápido en la progresión de kilómetros acumulados o por excederse en ritmos, generalmente en series. Otra opción es no estar habituado a correr en montaña, donde el descenso suele ser muy exigente para un tendón rotuliano, ahora lo contaremos.

Los corredores de Trail, en los descensos, deben frenar el peso de su cuerpo para evitar caerse. Esta acción la realiza el músculo cuádriceps y su tendón rotuliano. Un peso ligero del corredor y entrenar el descenso para conseguir el menor tiempo de contacto posible con el suelo son claves para evitar un exceso de sobrecarga.

El uso de bastones, sobre todo en caminadores, nos facilita en el descenso sostener parte del peso del cuerpo.

Signos y síntomas de la tendinitis

Notaremos un dolor muy localizado en la cara anterior de la rodilla, justo por debajo de la rótula. A veces incluso en el borde inferior de la rótula o en la tuberosidad anterior de la tibia, allí donde se inserta. En inflamaciones agudas suele acompañar de hinchazón y rubor. En estados menos grave acostumbra a aparecer en frío, duele al bajar escaleras o pendientes fuertes, y a medida que andamos o corremos puede mejorar. Volverá a doler con el paso de los minutos de la actividad física. En fases más graves el dolor puede imposibilitar apoyar el peso sobre la rodilla.

Fisioterapia para la tendinitis rotuliana

La fisioterapia nos ayudará a mejorar y a prevenir de nuevo la lesión.

El masaje de descarga sobre el músculo cuádriceps ayudará a rebajar la tensión que ejerce el músculo sobre su propio tendón. Incluso hay veces que el tendón carece de inflamación y simplemente está sufriendo una sobretensión del músculo. En estos casos con una buena descarga muscular o un buen trabajo con rulos de foam suele ser una solución rápida.

El hielo debe ser nuestro gran aliado. Debemos aplicarlo para intentar rebajar la inflamación y también nos dará un efecto analgésico. Lo ideal será después de la actividad deportiva y/o al final del día.

Técnicas avanzadas cómo la radiofrecuencia INDIBA suele ser idónea para tratar esta y otras dolencias tendinosas, sin duda debería ser el tratamiento por defecto. Hay otras técnicas algo más invasivas y dolorosas como la electrólisis que también pueden ayudar.

No podemos olvidar el trabajo que debemos hacer sobre nuestro complejo musculo-tendinoso, pues si no está habituado a ciertas cargas de trabajo o no las puede soportar, debemos entrenarlo. Los ejercicios de potenciación dando hincapié a los ejercicios excéntricos deben realizarse a diario. Este ejercicio consistirá en una sentadilla donde vamos a incidir en la fase de bajada, haciendo 4 segundos lentos de bajada por una subida rápida. Nos podemos ayudar con un “tirante musculador” una herramienta sencilla pensada para incidir el ejercicio sobre el tendón rotuliano.

Los estiramientos y los ejercicios isométricos también nos ayudaran. Los estiramientos reducirán tensión muscular, y ambos nos darán un estímulo de elasticidad sobre un tendón inflamado.

Buscar los factores de perpetuidad, aquellos aspectos que no favorecen a la recuperación, cómo puede ser un mal calzado, una biomecánica incorrecta, una mala planificación del entrenamiento o falta de condición física, una mala hidratación, etc.

Analiza estos aspectos e incluso habla con profesionales del deporte y la salud para que te ayuden a analizarlo.

Más información y tratamientos en Clínica Miostaf

Entradas recomendadas