2:01:09, nuevo récord del mundo de maratón de Eliud Kipchoge.

Lo ha vuelto a hacer. Eliud Kipchoge escribe otra página de oro para la historia del atletismo registrando un nuevo récord del mundo en maratón. 2:01:09. Unas cifras cada vez más cercanas a las dos horas en una muestra evidente de que, antes o después, se conseguirá. El atleta keniano dio otra exhibición demostrando que ya es el mejor atleta de fondo de todos los tiempos. O como dicen ahora los jóvenes, el GOAT (Greatest Of All Times). No hay margen para las dudas.

Kipchoge salió convencido de que podía hacerlo. Y cuando este tipo tiene confianza, es capaz de cualquier cosa. Cuatro años después de ganar Berlín con récord del mundo (2:01:39, año 2018), el atleta de Nike volvía a la capital alemana dispuesto a dar otro mordisco a su propia marca. Solo un auténtico alienígena como él podría no solo aspirar a romper otra vez el récord mundial, sino además a bajar de las dos horas. Y ese fue el envite durante gran parte de la carrera. Así, al paso por la media maratón las predicciones se disparaban comparando los parciales: 1:01:06 en aquel año 2018 y 59:51 hoy. Era la primera vez en la historia que se pasaba por debajo de una hora en el ecuador de un maratón. Las cuentas salían.

Cuando Kipchoge alcanzó el kilómetro 25 ya marchaba solo. Sus tres liebres, Kiplimo, Kipkemboi y Koech, habían claudicado ante semejante ritmo extraterrestre. Por detrás, a escasos segundos, el etíope Belihu aguantó visualmente a Eliud hasta el kilómetro 30. No pudo más. Mientras, Kipchoge avanzaba bajo la atenta mirada de los miles de ciudadanos berlineses y los millones que le seguían por televisión. Elegante, ligero, refinado. Como Federer golpeando la bola con su raqueta de tenis. Haciendo fácil lo que para todo el mundo es absolutamente utópico. Así son los genios.

Al paso por el kilómetro 30 el ritmo medio de Kipchoge era de 2:48. Las sub 2 horas todavía eran posibles. Se necesita un ritmo de 2:50 durante 42 kilómetros para lograrlo. Pero a partir del ‘muro’ su rostro cambió y comenzó a sufrir como un humano más. Ya al paso por el km 33 proyectaba 2:00:54. En cualquier caso, récord del mundo holgado para afrontar el último diez mil.

Cuando el cronómetro marcaba las 2 horas exactas Kipchoge pasaba bajo la carismática Puerta de Brandemburgo. Pocos instantes después cruzaba la meta con un tiempo de 2:01:09 en lo que muchos expertos ya catalogan como el maratón más legendario jamás visto. Puro espectáculo. Con esta victoria Kipchoge se adjudica su 13º triunfo en sus últimos 14 maratones. Nadie en la historia ha acariciado al maratón como lo ha hecho él, a pesar de que el muro de las 2 horas, metáforas de la vida, sigue en pie en Berlín, aunque cada vez por menos tiempo.

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