
Cuando llega el verano, la mayoría de corredores tienen claros los riesgos más evidentes: hidratarse bien, evitar las horas centrales del día o utilizar protección solar. Sin embargo, existen otros errores menos conocidos que pueden afectar al rendimiento, aumentar la fatiga e incluso incrementar el riesgo de lesión.
Estos son cuatro fallos que muchos corredores siguen cometiendo cuando suben las temperaturas.
1. Mantener los mismos ritmos que en invierno
Uno de los errores más habituales de los corredores en verano es intentar correr al mismo ritmo que durante los meses fríos.
Con temperaturas superiores a los 25 grados, el organismo necesita destinar una parte importante de sus recursos a refrigerarse. Esto provoca un aumento de la frecuencia cardíaca y una sensación de esfuerzo mucho mayor.
Muchos corredores interpretan esta pérdida de ritmo como una falta de forma cuando en realidad es una respuesta fisiológica completamente normal.
Qué hacer
Olvídate temporalmente del cronómetro y corre por sensaciones o pulsaciones. En verano, el objetivo debe ser mantener el esfuerzo, no necesariamente el ritmo.
En entrenamientos largos o competiciones, combina el agua con bebidas que aporten electrolitos.
2. Descuidar la recuperación después del entrenamiento
Muchos corredores en verano se preocupan por la hidratación antes y durante el entrenamiento, pero olvidan lo que ocurre después.
Las altas temperaturas aumentan el desgaste fisiológico y la pérdida de líquidos continúa incluso cuando ya hemos terminado de correr.
Qué hacer
Rehidrátate durante las horas posteriores al entrenamiento, consume alimentos ricos en agua como fruta y verduras, y presta especial atención al descanso nocturno.
3. No adaptar la alimentación al calor
En verano es frecuente perder apetito y reducir la ingesta sin darse cuenta.
Muchos corredores comen menos de lo habitual y llegan a los entrenamientos con las reservas energéticas bajas. El resultado suele ser una sensación constante de cansancio y una recuperación más lenta.
Qué hacer
Prioriza comidas ligeras pero nutritivas. Frutas, verduras, yogures, cereales, arroz, pasta o legumbres siguen siendo fundamentales para mantener un buen rendimiento.
4. Ignorar el impacto del calor acumulado
Este es probablemente el error menos conocido.
No es lo mismo correr a 28 grados después de varios días frescos que hacerlo tras una semana completa de temperaturas extremas. El cuerpo acumula fatiga térmica y necesita más tiempo para recuperarse.
Muchos corredores en verano entrenan igual durante una ola de calor sin tener en cuenta este factor.
Qué hacer
Reduce ligeramente el volumen o la intensidad cuando encadenes varios días de calor intenso. A veces, bajar un poco el ritmo durante una semana permite seguir entrenando mejor durante todo el verano.
El consejo más importante para los corredores en vearno
El verano no es la época ideal para perseguir marcas personales. Es el momento de mantener la forma, construir una buena base aeróbica y llegar al otoño con ganas de volver a apretar.
Los corredores que mejor gestionan los meses de calor suelen ser los que entienden que adaptarse no es entrenar menos, sino entrenar de forma más inteligente.
Porque en verano, muchas veces gana más quien sabe aflojar a tiempo que quien intenta correr siempre al mismo ritmo.