
Bilbao tiene una carrera que ha pasado de 13.500 participantes en 2023 a 27.000 en 2026, el Bilbao Night Run. Una prueba que reúne a miles de corredores extranjeros, llena de actividad las calles y convierte una noche de octubre en una fiesta del running. Sin embargo, la noticia de cara a 2027 es que la organización reduce inicialmente el cupo a 20.000 dorsales porque no tiene garantizada la financiación necesaria para mantener su dimensión. ¿Cómo puede una carrera duplicar su participación y, al mismo tiempo, verse obligada a frenar?
La explicación que ofrece la organización apunta a un desequilibrio que merece atención: el interés de los corredores ha crecido más deprisa que el respaldo económico. Con un presupuesto de producción cercano a los 700.000 euros y sin un patrocinador principal que aporte estabilidad, los responsables han decidido actuar con prudencia. Es una decisión comprensible. Cada dorsal implica servicios, atención, seguridad y una responsabilidad que no se puede asumir únicamente con entusiasmo. Pero que resulte comprensible no significa que no resulte extraña
Detrás de esos 7.000 dorsales menos hay corredores que podrían quedarse fuera, acompañantes que quizá no viajen y una ciudad que perdería parte de la actividad que genera el evento. Según las estimaciones de la organización, la edición de 2026 dejó un impacto económico superior a los ocho millones de euros. Esa cifra evidencia que los beneficios de una carrera de esta dimensión se extienden mucho más allá de la salida y la meta.
En cambio, la organización asegura que las aportaciones institucionales no alcanzan el 7% del presupuesto. Con ese crecimiento, parece natural que se revisen qué papel quieren desempeñar las administraciones en el futuro de la prueba. Lo fundamental es que exista una voluntad compartida de cuidar un acontecimiento que ya ha demostrado capacidad de convocatoria.
También nos sorprende la falta de una mayor implicación de las empresas. Bilbao Night Run Fest ofrece un interesante espacio para vincular una marca con el deporte popular, la participación y la vida de la ciudad. Miles de personas se preparan durante meses para estar en esa salida; otras muchas acompañan, animan o descubren Bilbao aprovechando el viaje. Hay una relación con el público que puede aportar valor a los patrocinadores
Sorprender ver que las inscripciones de 2027 abrirán el 24 de noviembre con 20.000 plazas iniciales. No es algo habitual en el sector. Hay margen para ampliar esa cifra si llegan los apoyos necesarios. Instituciones, empresas y organización deberían aprovecharlo para acordar compromisos y dar estabilidad al evento. Los corredores ya han demostrado que quieren formar parte de la fiesta del running de Bilbao.
La ciudad tiene razones de sobra para ayudar a que esa fiesta siga creciendo. ¡Que así siga!
Apertura de inscripciones, el 24 de noviembre AQUÍ