
El “Tart Cherry” o concentrado de cereza ácida es uno de esos suplementos que cada vez vemos más en el deporte de resistencia y que ha empezado a aparecer con frecuencia en concentraciones, grandes vueltas ciclistas y protocolos de recuperación de deportistas de élite.
Pero… ¿realmente funciona?
Cuando entrenamos sometemos al cuerpo a un estrés fisiológico que, en realidad, es positivo: es precisamente ese estímulo el que genera adaptaciones y nos permite mejorar el rendimiento. Sin embargo, en situaciones concretas —competiciones por etapas, esfuerzos muy extenuantes o momentos donde el objetivo principal es recuperar rápido— modular parte de esa respuesta puede resultar interesante.
Aquí es donde entran en juego compuestos como los polifenoles y, especialmente, las antocianinas.
¿Qué son las antocianinas?
Las antocianinas son un tipo de flavonoide con propiedades antioxidantes y antiinflamatorias que podrían ayudar a reducir parte del estrés oxidativo generado por el ejercicio intenso. Además, algunos estudios sugieren que también podrían favorecer la producción de óxido nítrico y mejorar el flujo sanguíneo durante el ejercicio. Por otro lado, la cereza ácida contiene pequeñas cantidades de melatonina, una molécula relacionada con el sueño, algo que también podría contribuir indirectamente a mejorar los procesos de recuperación.
Eso sí, no hablamos de las cerezas que encontramos habitualmente en el supermercado.
Los suplementos de “Tart Cherry” contienen concentraciones mucho más elevadas de estos compuestos bioactivos y actualmente pueden encontrarse en distintos formatos:
- zumo de cereza ácida
- zumo concentrado (como el formato utilizado por 226ERS)
- polvo o extractos estandarizados

Composición del “Tart Cherry” de 226ers y propiedades
En el caso del “Tart Cherry” de 226ERS encontramos un formato de zumo concentrado en envase de 60 ml.
Cada 100 ml aporta:
- 191 mg de antocianinas
- 1505 mg de polifenoles
- 27,5 g de carbohidratos
La dosis utilizada por la marca (60 ml repartidos en dos tomas de 30 ml al día) encaja con muchos de los protocolos que encontramos en la literatura científica, donde generalmente se plantea su utilización durante varios días previos y durante el periodo competitivo.
Además del posible papel de las antocianinas, el propio aporte de carbohidratos también puede ser interesante desde el punto de vista práctico, ya que contribuye a iniciar la recuperación energética y la reposición parcial de glucógeno tras el esfuerzo.
Una de las cosas que más me llamó la atención es que este tipo de producto se utiliza con relativa frecuencia en deportes de resistencia, especialmente en ciclismo profesional. No es raro ver que algunos equipos lo incorporen justo al finalizar etapas especialmente exigentes, normalmente diluido en agua y durante varios días consecutivos.
Experiencia probando el “Tart Cherry” de 226ers

En mi caso, lo probé unos días antes y después de completar los 37 km de Monegros. Lo tomé diluido en agua porque personalmente me gustó bastante más así que directamente, y la experiencia fue buena.
¿Noté una diferencia espectacular? Sinceramente, no pero al día siguiente me encontraba bien y recuperada, volviendo a la rutina de entrenamientos. Pero tampoco puedo afirmar que fuese exclusivamente gracias al suplemento porque en la recuperación influyen muchos factores: descanso, alimentación, hidratación, carga acumulada o el propio estado físico.
Y precisamente ahí está uno de los puntos importantes del “Tart Cherry”.
La evidencia científica disponible muestra resultados prometedores, especialmente sobre recuperación de fuerza, potencia y algunos marcadores inflamatorios tras esfuerzos intensos. Sin embargo, cuando hablamos de dolor muscular percibido o mejora directa del rendimiento, los resultados siguen siendo más variables.
Por eso actualmente no se considera una ayuda ergogénica con el mismo nivel de evidencia que suplementos como la cafeína o la creatina. Se sitúa dentro de las categorías con evidencia emergente e interés potencial, pero donde todavía necesitamos más estudios para establecer recomendaciones más sólidas.
Otro aspecto importante es que más no siempre significa mejor.

¿Cuándo usar el “Tart Cherry?
No parece un suplemento pensado para consumir de forma diaria o crónica. Igual que ocurre con otros compuestos antioxidantes, un uso excesivo podría interferir parcialmente con algunas adaptaciones normales al entrenamiento que precisamente buscamos generar. Además, por su contenido concentrado, cantidades elevadas también podrían aumentar el riesgo de molestias digestivas o incluso tener efecto laxante en algunas personas.
Por eso donde más sentido le veo es en usos puntuales:
- competiciones por etapas
- bloques de entrenamiento especialmente exigentes
- esfuerzos largos con poco tiempo de recuperación
- momentos donde priorizamos recuperar rápido frente a generar adaptación
Y siendo honestas, también por precio probablemente tiene más sentido reservarlo para estos contextos concretos.
Conclusión
Mi conclusión es que no lo veo como un imprescindible, pero sí como un suplemento interesante para tener en cuenta en momentos muy específicos. Si deportistas de élite siguen utilizándolo en determinados contextos, probablemente merece la pena seguir investigándolo… aunque todavía estemos lejos de considerarlo una herramienta tan consolidada como otras ayudas ergogénicas.