La Media Maratón de Segovia congregó a 2.000 participantes en su décimo cuarta edición.

Vivir en Madrid y no haber corrido nunca la Media de Segovia es poco menos que una ofensa. Si eres de aquí, un sacrilegio. La ciudad no se guarda nada en un evento que es un auténtico regalo para el participante. Todo es como a uno le gustaría que fuese: un recorrido sin vetos, el ambiente de las grandes ocasiones y una organización exquisita.

Las facilidades comienzan con la recogida del dorsal, ágil y sencilla gracias al amplio horario ofrecido y al entusiasta equipo de voluntarios. La salida, a las 10:30, te evita madrugar en domingo. Y a menos de un kilómetro del acueducto romano, epicentro del evento albergando la salida y la meta, aparcamientos gratuitos. La logística para el corredor no puede ser más sencilla.

La Media Maratón de Segovia tiene que cogerte muy en forma para afrontarla con aspiraciones de marca personal. Su perfil no engaña: suma cerca de 270 metros de desnivel positivo. Plana no es. A la dureza del trazado hay que añadirle varios kilómetros de calles empedradas y adoquín. Pero el terreno es uno de los muchos encantos de una prueba que cada año reúne a más de 2.000 participantes.

La carrera está muy bien pensada. La primera mitad se traza por la zona nueva de la ciudad y es muy favorable. Tanto que cuesta controlar los ritmos, algo necesario sabiendo lo que se avecina después. Hasta el kilómetro 10 todo son risas y buenos parciales. El ecuador regala un paso estelar por el acueducto. Para entonces, Segovia entera está volcada en las calles. Y se nota. Allí donde había una cuesta se reunía el público para tirar de los corredores.

El recorrido de la Media Maratón de Segovia es un lujo para el corredor forastero, un verdadero tour por su conjunto histórico y monumental. Y sin escatimar: en el kilómetro 15 se pasa por dentro de los jardines del Alcázar. No te meten dentro del castillo porque no pueden. Pero lo harían. Ese es el afán de una ciudad que en su evento deportivo más querido comparte todo lo que tiene. 

Por supuesto, también su gastronomía. Un convenio de la organización obsequió a los corredores con más de una docena de restaurantes para disfrutar de un menú segoviano a precio estándar: judiones, cochinillo y arroz con leche. Con hambre no te quedas.

La anécdota del día llegó con el arresto del responsable de cronometraje a primera hora de la jornada y su posterior puesta en libertad. Al parecer, según fuentes de la Subdelegación de Gobierno, debido a una requisitoria judicial. El incidente no ha afectado al normal desarrollo del evento.

Con la oferta atlética que tenemos en la actualidad, no es casualidad que una carrera agote las inscripciones. Y la décimo cuarta edición de la Media Maratón de Segovia lo hizo porque, a pesar de los dos años de parón obligado por la pandemia, ha sabido mantener su espíritu e idiosincrasia. Ganaron con autoridad Xavi Tomasa (1:09:10) y Gema Martín (1:16:51).

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