
Las ASICS Sonicblast 2 reducen peso y mejoran la respuesta de la parte delantera con una nueva placa bifurcada y un refuerzo de espuma FF TURBO SQUARED. Una zapatilla de entrenamiento con mucha amortiguación que encuentra su mejor sentido cuando el plan pide aumentar el ritmo.
Son las Sonicblast 2 una propuesta interesantes para el corredor popular que quiere algo más de sus zapatillas de entrenamiento. Permiten combinar kilómetros y sesiones exigentes con una construcción que aporta protección y una respuesta orientada a correr rápido. Dentro de la familia Blast, la placa de Pebax y la combinación de dos espumas les dan una personalidad propia.
En mi opinión, su espacio está en los rodajes vivos, las series largas y las tiradas que incluyen ‘tempos’. Es el tipo de zapatilla ideal para preparar una media maratón o un maratón cuando buscas una ayuda para los días de mayor exigencia. Se pueden utilizar a ritmos tranquilos, pero no las compraría pensando exclusivamente en esas salidas: su firmeza y su estructura tienen más sentido cuando empezamos a correr con intención.
Más ligeras sin reducir la amortiguación
Las Sonicblast 2 tienen un peso de referencia de 242 gramos en hombre y 212 gramos en mujer. En nuestra unidad de pruebas, una talla 45, paran la báscula en 254 gramos, aproximadamente 15 gramos menos que en la primera generación, manteniendo una altura total de 46 milímetros en el talón y 38 en la parte delantera. La diferencia entre ambas zonas, lo que conocemos como drop, sigue siendo de 8 milímetros.
Me parece una mejora importante en una zapatilla con tanta amortiguación. Reducir peso sin rebajar esa protección encaja con su enfoque: ofrecer una herramienta para acumular kilómetros que resulte más ágil cuando el entrenamiento se vuelve exigente. No es una zapatilla de competición minimalista, pero su peso está bien resuelto para la cantidad de material que lleva bajo el pie.

Dos espumas que trabajan de forma diferente
La mediasuela combina FF TURBO SQUARED en la capa superior con FF BLAST MAX en la inferior. La primera aporta elasticidad y retorno de energía; la segunda complementa la amortiguación y ayuda a dar consistencia al conjunto. La idea es disponer de una zapatilla con respuesta sin que toda la estructura dependa de una espuma muy blanda.




Este punto es importante para entender las ASICS Sonicblast 2. Su gran altura no significa que vayamos a encontrarnos con una sensación de hundimiento. El tacto general es firme para una zapatilla de este tipo, aunque mantiene una elevada capacidad de amortiguación. Para mí, ese equilibrio tiene sentido si buscamos protección y una base consistente para sostener el ritmo, especialmente cuando la sesión empieza a hacerse larga.
Trampoline Pod más respuesta en la parte delantera
Una de las novedades más interesantes está en el antepié, la zona situada bajo la parte delantera del pie. ASICS incorpora una construcción de FF TURBO SQUARED denominada Trampoline Pod, que se prolonga desde la capa superior hacia la base de la mediasuela. Su objetivo es aumentar el rebote en la zona que interviene en el despegue.


El resultado es una respuesta más viva delante, especialmente cuando aumentamos el ritmo y cargamos esa zona con mayor fuerza. Me parece un cambio coherente con el propósito de la zapatilla: mejorar la salida de cada apoyo y hacer más dinámico el paso hacia la siguiente zancada. Es uno de los argumentos que dan sentido a esta segunda generación más allá de la reducción de peso.
ASTROPLATE una placa de Pebax con diseño bifurcado
Entre las dos espumas encontramos la ASTROPLATE, una placa de Pebax que en esta versión adopta un diseño bifurcado, abierto en la zona delantera. Esta construcción trabaja alrededor del Trampoline Pod y busca combinar impulso, flexibilidad y estabilidad. Conviene precisar que no estamos hablando de una placa de carbono.
Eso no significa que las ASICS Sonicblast 2 sean unas zapatillas muy flexibles. La placa aporta estructura y su rigidez puede hacerse más evidente al correr despacio. Cuando aumenta el ritmo, la combinación de placa, espuma y curvatura delantera favorece un movimiento más fluido. Por eso, para mí, encajan especialmente bien en sesiones sostenidas y series largas: su propuesta invita a encontrar un ritmo y mantenerlo.
Un tejido más ligero y transpirable
La parte superior sustituye el tejido Jacquard de la primera generación por una malla Engineered Mesh, más ligera y transpirable. Es un cambio que contribuye a reducir el peso y mejora la ventilación sin recurrir a una construcción excesivamente cargada de refuerzos. La lengüeta unida lateralmente ayuda a mantenerla colocada y a distribuir el ajuste sobre el empeine.

Valoro especialmente esa combinación de ventilación y sujeción en una zapatilla con una mediasuela tan alta. El pie necesita quedar bien recogido para que la respuesta de la parte inferior se aproveche con confianza. El ajuste resulta más cuidado, aunque la comodidad sigue dependiendo de la forma de cada pie y del espacio que necesitemos en la parte delantera.
Estabilidad y agarre para entrenar en asfalto
Pese a su altura, las ASICS Sonicblast 2 ofrecen una base bastante consistente para su categoría. La anchura de la plataforma, la firmeza de la mediasuela y la estructura de la placa contribuyen a controlar el apoyo. Me parece un aspecto importante para quien busca mucha amortiguación y respuesta sin una sensación excesivamente blanda. Siguen siendo unas zapatillas neutras, no un modelo específico para corregir la pisada.

La suela combina ASICSGRIP y AHAR LO, con una distribución pensada para aportar tracción y resistencia en las zonas de apoyo. El agarre sobre asfalto, también en húmedo, es uno de sus puntos favorables. Ese enfoque encaja con una zapatilla para entrenamientos rápidos, donde interesa mantener confianza al apoyar y al despegar. Su terreno principal sigue siendo la carretera; no las elegiría para recorridos de montaña o superficies muy irregulares.
Dónde quedan frente a ASICS Novablast 6 y Superblast 3
Después de haber probado las Novablast 6 y las Superblast 3, creo que las diferencias dentro de la familia Blast se entienden mejor por el uso que hacemos de cada modelo. Las tres pueden cubrir distintos entrenamientos, pero no tienen el mismo carácter ni las elegiría por los mismos motivos.
En mi review de las ASICS Novablast 6 destacaba lo cómodas que resultaban en mis rodajes habituales de entre 10 y 18 kilómetros, a ritmos de 4:50 a 5:45 min/km. Me gustó que el refuerzo de FF TURBO SQUARED en la parte delantera aportara más impulso sin convertirlas en unas zapatillas difíciles de llevar. Las situaba entre las candidatas para la mayoría de mis entrenamientos semanales, aunque para tiradas realmente largas prefería más soporte y amortiguación. Esa facilidad de uso sigue siendo su principal argumento frente al enfoque más estructurado de las Sonicblast 2.
La experiencia con las ASICS Superblast 3 fue diferente. En mi prueba de las ASICS Superblast 3 valoraba especialmente la ligereza, el rebote y la comodidad al acumular kilómetros. La espuma FF LEAP aportaba un apoyo más mullido y vivo, con mucha protección para rodajes suaves, medios y tiradas largas. También destacaba que permitían correr con dinamismo sin recurrir a una placa. Su límite aparecía al pedirles series cortas o cambios muy bruscos, donde su volumen las hacía menos directas que modelos más específicos.
Con esas dos pruebas como referencia, mi elección sería bastante clara: Novablast 6 para el entrenamiento diario con comodidad y versatilidad; Superblast 3 para priorizar protección y confort en tiradas largas; y Sonicblast 2 cuando quiero combinar mucha amortiguación con la estructura de una placa para rodajes vivos, series largas y bloques a ritmo de carrera. Hay zonas de uso compartidas, pero las Sonicblast tienen una personalidad más firme y orientada a sostener el esfuerzo. Las entendería como una alternativa con otro carácter dentro de la gama, no simplemente como una Superblast más económica.
Mi valoración como corredor
Las ASICS Sonicblast 2 me parecen una evolución con cambios que tienen utilidad para entrenar. La reducción de peso, la revisión de la placa y el Trampoline Pod refuerzan el objetivo de combinar protección y una respuesta dinámica. Su principal atractivo está en poder afrontar rodajes vivos, series largas y tiradas con cambios de ritmo con el mismo par.
Las elegiría especialmente como zapatilla de trabajo para preparar una media maratón o un maratón, reservando otro modelo más relajado para los días suaves. También pueden tener sentido para competir en carreras populares si preferimos aprovechar una zapatilla de entrenamiento conocida, aunque para buscar el máximo rendimiento hay modelos más específicos.
Con un precio de tarifa de 190 euros, las ASICS Sonicblast 2 requieren tener claro qué esperamos de ellas. Considero que tienen una buena relación entre prestaciones y uso si vamos a aprovechar tanto su amortiguación como su respuesta. Para quien busca una zapatilla con estructura, protección y ganas de acelerar, esta segunda generación tiene un sitio bien definido.
Puedes comprarlas en la web de ASICS por 190 euros