El objetivo de Salomon para su colección de asfalto, se podría resumir en una sola palabra: velocidad. Para ello, la tecnología Energy Blade, es determinante.

Pero, si hablamos de velocidad, vamos a lo que interesa, y resulta más significativo; velocidad para todos. No únicamente para aquel selecto grupo de corredores que va delante, sino para todos los usuarios. 

Para el que entrena entre semana, a su ritmo, a la vez que prepara una carrera de fin de semana, y ansía una mejora.

En esa búsqueda de mejorar el rendimiento, adecuada a cada perfil, es en la dirección en la que está trabajando Salomon.

Desde el departamento de desarrollo, han intentado adecuar esta característica, o mejor dicho; beneficio, a todo aquel que quiera apostar por las propuestas de la marca de Annecy.

No es fácil bajar “al barro”, cualquier característica que una empresa pretenda potenciar, pues una cosa es la mesa de diseño, por muy 3D que sea, y otra, la realidad: el público BASE.

Placas, sí o sí

Sin duda, la fiebre de las placas de carbono, es un deseo que se ha extendido, resultando perverso para el bolsillo.

Y es que al final, todo lo bonito es caro, y todo lo bueno engorda.

Hasta tal punto se ha extendido el avieso deseo por el carbono, que ha sido necesario encontrar alternativas al codiciado material, ese oscuro y atractivo trenzado.

Estas alternativas menos glamurosas (no nos llevemos a engaño) son opciones más económicas sin duda, perfectamente válidas, y que por tanto, el acceso para gran parte del público a ese producto, no resultará tan traumático cuando se pasa por caja. 

Materiales como el Nylon, y los más variados composites, han abaratado los costes de producción, por lo que ahora es posible beneficiarse del diseño y por tanto, del resultado que pueden llegar a proporcionar de este tipo de productos.

En definitiva, se ha de adaptar el material en el que está fabricado la placa, y adaptarlo, a la hora de insertarlo en la mediasuela, en su posición de acuerdo con el tipo de cliente al que va destinada. 

Lamentablemente, se ha extendido un falso mito, y es la venta de una supuesta panacea, con el consiguiente vapuleo a las mejores marcas personales, pasando la guadaña, cuando estos productos, ofrecen tanto como exigen.

¿Puedes ponerte a 3’20 min/km? Claro que puedes. La cuestión es qué tal andas de piernas para sostener ese ritmo y “acompañar” las zapatillas con ese nivel de exigencia.

De los 200, a los 120 euros

Si la S/LAB Phantasm de más de 1 euro el gramo, es el modelo para asfalto más evolucionado y radical que ofrece Salomon, ahora, por 120€ del modelo Spectur podemos disfrutar de los beneficios de una zapatilla con placa.

En este caso, sin carbono, pero con la estructura inspirada en los modelos de más alta gama.

La Spectur incorpora varias características interesantes, por un lado, la ligera y suave espuma Energy Surge, que con una estructura tipo “sándwich”, encapsula la placa Energy Blade fabricada en fibra de vidrio y poliamida (mucho más económica que el carbono).

Con esto, se consigue que desde el corredor que entre de talón, como el que ve su técnica mejorada, tenga la opción de disfrutar de ese característico tacto algo más rígido que supone incorporar una placa, pero que en este caso, gracias a la geometría de la mediasuela, con un cierto -aunque más  discreto- efecto balancín, obtenga una transición más redonda.

La nueva Salomon Spectur con Energy Blade de 120€ en colores hombre y mujer

Misma tecnología en todo el catálogo

La apuesta de Salomon en este sentido, tiene una clara definición, pues el Energy Blade se está implementando en toda las gamas, desde los modelos de trailrunning, e incluso modelos de senderismo (o correr muy ocasional) hasta los de asfalto, como son los modelos que nos ocupan, y puedes ver en las fotos que acompañan este artículo.

Puedes dar un vistazo a todos las opciones en salomon.com.es

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