Foto: Fabio Pina

El Último corredor en llegar a la meta es muchas veces menospreciado. “No entrena y por eso llega último». «Para que participa, si va a llegar después que todos». «Para hacer eso, quédate sentado en tu casa».

Cuantas veces llega a meta y ya no queda nadie. Quizás su familia o algún amigo, o algún aficionado se quedó un rato más a ver cómo acababa la carrera. En ocasiones, ni la gente de la organización de la carrera lo espera. Incluso ya han empezado a recoger la publicidad o el arco de llegada.

No piensan que tal vez se lesionó en el camino, que igual tuvo problemas durante el recorrido, una mala noche o quizás su objetivo era acabar y no el tiempo en el que hacerlo. El último también es un corredor que entrena cuando puede, se esfuerza para superarse y cumplir sus sueños como todo corredor. Que también entrena con frío, calor o lluvia. Quizás no con un entrenador o un grupo, pero si con la motivación de seguir intentándolo, pensando en el momento soñado de cruzar la meta como todos.

Pero realmente no es el Último. Ese es el que se quedó en su casa. El que no se arriesgó a ver si podía lograrlo. El que no quiso sufrir el frío, calor o lluvia de ese día o madrugar para poder llegar al lugar de la carrera y ponerse en la línea de salida.

¿Quién no ha sido último, quinto, trigésimo o clasificado en posiciones que se cuentan por miles? Pero nunca dejó de ser un corredor como todos los otros.

Por eso cuando, veas llegar al último corredor de la carrera, apláudels con todas las fuerzas que tengas. Grítale como lo hiciste con el primero o con tu familiar o amigo. Y si estás corriendo y lo ves venir, acompáñalo. Pregúntale si está bien y anímalo para que pueda cumplir con su sueño.

Ser el Último o el 10.000 es solo un puesto. Somos todos corredores que persiguen un objetivo: cruzar la meta.

Por ello, siempre acompañemos y alentemos al Último y a todos.

Artículo de Ultra Coach Pepe

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