
Hay un gesto que todos repetimos en verano. Terminamos de correr, llegamos a casa y nos bebemos una botella de agua casi de un trago. La sensación es buena. El cuerpo la agradece. Pero muchas veces seguimos notando cansancio, pesadez, calambres o incluso dolor de cabeza unas horas después. ¿La razón? Que durante el entrenamiento no solo hemos perdido agua.
Lo que realmente pierdes cuando sudas
El sudor está formado principalmente por agua, pero también contiene minerales fundamentales para el funcionamiento del organismo. Entre ellos destacan el sodio, el potasio, el magnesio y el calcio, conocidos como electrolitos.
Estos minerales participan en funciones esenciales como la contracción muscular, la transmisión de los impulsos nerviosos o el mantenimiento del equilibrio de líquidos en el organismo.
Cuando la pérdida es importante y únicamente reponemos agua, podemos recuperar el volumen de líquido, pero no necesariamente todos esos minerales.
Las pérdidas de electrolitos aumentan cuando:
- Entrenas más de una hora;
- Hace mucho calor o hay mucha humedad;
- Sudas en gran cantidad;
- Realizas varias sesiones en el mismo día;
- Encadenas varios días de entrenamiento.
También ocurre durante vacaciones activas, rutas de montaña, carreras por etapas o viajes donde el calor incrementa todavía más la sudoración.
¿Cómo saber si necesitas algo más que agua?
No existe una respuesta única porque cada corredor suda de forma diferente. Sin embargo, hay algunas señales bastante habituales:
- Acabas los entrenamientos con restos de sal en la ropa;
- Sufres calambres con frecuencia;
- Notas una recuperación más lenta durante el verano;
- Terminas los rodajes con dolor de cabeza;
- Tienes sensación de fatiga incluso habiendo bebido bastante agua.
En estas situaciones puede ser interesante complementar la hidratación con una bebida que aporte electrolitos.
Una opción práctica para los entrenamientos de verano
En las últimas semanas hemos estado utilizando 100% Real Hydration de Prozis, un preparado en sticks pensado precisamente para facilitar la reposición de líquidos y electrolitos durante o después del ejercicio. El formato resulta especialmente cómodo porque basta con mezclar un stick en 400-600 ml de agua y llevarlo en el bidón o prepararlo al terminar el entrenamiento.

Lo que más nos ha llamado la atención es que no se limita a aportar sodio. Su fórmula combina sodio, potasio, magnesio y calcio, además de incorporar 13 vitaminas y nutrientes, L-glutamina y Sunfiber®, una fibra prebiótica. Todo ello en una bebida sin azúcares. No sustituye a una alimentación equilibrada ni convierte un mal entrenamiento en uno bueno, pero sí me parece una solución práctica para esos días de calor en los que sabes que vas a perder mucho líquido.
¿Cuándo utilizarlo?
No es necesario recurrir a una bebida con electrolitos después de un rodaje suave de 30 minutos. Donde sí tiene más sentido es en situaciones como: tiradas largas, entrenamientos con mucho calor, días de doble sesión de ejercicios o esfuerzos intensos a altas temperaturas Son momentos en los que la reposición de electrolitos puede ayudar a recuperar mejor el equilibrio hídrico, especialmente si la sudoración ha sido abundante.
La hidratación empieza antes de salir a correr
Uno de los errores más frecuentes consiste en intentar recuperar toda la hidratación una vez terminado el entrenamiento. Lo más eficaz es llegar bien hidratado a la salida, beber durante los entrenamientos largos cuando sea posible y completar la reposición después de correr.
La hidratación no consiste únicamente en beber más agua. Consiste en devolver al organismo aquello que realmente ha perdido. En verano, cuando el calor multiplica la sudoración, prestar atención a los electrolitos puede marcar la diferencia entre recuperarte para el siguiente entrenamiento o arrastrar la fatiga durante varios días.