los alumnos, en el briefing antes de acometer el reto "TransCollserla"
Los alumnos, en el briefing antes de acometer el reto “Trans Collserola”

El pasado viernes 11 de febrero, los alumnos de la escuela Trail Barcelona, tenían marcada la jornada en rojo en el calendario, y me atrevo a decir, que en la parte más emocional de su mente.

Por delante: un desafío, un “Challenge” como se le llama ahora (gracias TikTok). Se trataba de cruzar Collserola (el conocido parque natural de Barcelona), saliendo al atardecer desde la localidad de Sant Just, para llegar a Sant Cugat, entrada la noche. 

Habían creado la “Trans Collserola”.

Dicho reto consistía en recorrer los más de 23 kilómetros, y casi 1000 metros de desnivel positivo que separan ambas poblaciones, en constante tobogán, iluminando sus zancadas con la luz blanca que escupían sus pequeños frontales.

La cifra no resultaría especialmente escandalosa -a tenor de las cifras que se manejan hoy día-, si no fuese porque los integrantes que llevarían a cabo la travesía, hace unos meses ni siquiera habían corrido por montaña.

Es más,  alguno ni siquiera sobre asfalto. Por el contrario, los más atrevidos, atesoraban 15 kilómetros  como distancia máxima en su currículum.

Tuvimos la suerte de acompañar a los ilusionados (y algo nerviosos) corredores en su aventura, para comprobar y corroborar, que la actitud, el ánimo y también el compañerismo, son factores esenciales para alcanzar el objetivo que les había mantenido ilusionados, desde hacía semanas.

Varios de los alumnos de la escuela de Trail, durante la Trans Collserola
Las fotos en los puntos más representativos, servían también para reagrupar a los alumnos

Escuela de Trail. Explorando el modelo

Los impulsores de esta escuela, son David (monitor de ocio y montañero de toda la vida)  y Cristina (corredora, graduada en Educación Infantil, y con formación en nutrición deportiva y entrenamiento personal), a la postre, pareja y apasionados de la montaña.

Tras varios años con la idea en mente, fue durante la pandemia -valientes ellos-, cuando dijeron; “ahora o nunca”

Tuvieron la capacidad de ver que existía cierta necesidad a la que creyeron poder dar solución; cuando se empezaron a relajar las medidas restrictivas y la gente se echó al monte en masa. Ahí vieron que podían -es más, debían- hacer algo.

Pensaron que  podían crear un modelo orientado no tanto a la competitividad, sino buscando la vertiente más lúdica, para apreciar la montaña y el entorno.

Según David, “se busca mejorar, claro que sí, pero buscamos transmitir los valores del trailrunning y de la montaña”.

Cada alumno encuentra su lugar

Y es que han organizado la escuela por segmentos de edad. Las necesidades de los alumnos de 4 a 6 años, no son las mismas que los de la franja de 10 a 12, pero se presta especial atención a “trabajar los valores, el compañerismo, el ayudarse unos a otros.” comenta Cristina.

Por otro lado, hay padres que apuntan a los niños, bien porque ellos mismos son corredores y quieren que descubran el trailrunning, o bien porque hay niños que no encuentran su lugar en otros deportes más competitivos.

Según Cristina, “hay niños a los que por ejemplo, no les gusta esa competitividad de los partidos, las competiciones, de que al igual no les salen las cosas bien y los sientan en el banquillo. En el trail tienen la libertad que en otras actividades no encuentran”

Los alumnos de edades más maduras, lo que buscan más la parte social, tienen también su lugar, y como comenta David “les ayudamos a romper miedos, a trabajar la motivación y la fortaleza mental. En este reto que hemos hecho, hay gente para la que hace unos meses, lograr esto, era impensable”.

Varios de los alumnos de la escuela de Trail, durante la Trans Collserola
En este punto, los ánimos los llevó en volandas, la llegada estaba a pocos kilómetros

Válvula de escape

Los meses que hemos pasado encerrados, a causa de las restricciones, ha hecho que los niños no quieran estar encerrados en pabellones. Es por eso que los jóvenes alumnos estén deseando salir “ahí fuera”.

En la mezcla de deporte y juego, radica el secreto de David y Cristina, especialmente con los más pequeños. Buscar tesoros o seguir un track, pone ante de ellos una actividad lúdica, en la que sin darse cuenta, están practicando deporte. Cuestión de ingenio. 

Redes sociales, y boca-oreja

Son los métodos con los que el éxito de Trail Barcelona se está empezando a afianzar, a pesar de su reciente creación.

Los entusiastas creadores de la escuela, invitan a los posibles alumnos a que vengan y prueben las actividades, y tanto es su desempeño, que a día de hoy “los que vienen y prueban, se quedan”, sentencia Cristina.

Crecer y diversificar

En un futuro próximo, quieren ampliar las actividades, con un perfil algo más  formativo, como conferencias para hablar de nutrición, material, o dar a conocer algunos de los grandes eventos del trail.

Prueba de la buena labor que están realizando, es que cuentan con la colaboración de marcas como RaidLight en calzado y Linternas Fenix en lo que respecta a frontales.

La empresa de nutrición Overstims les suministró productos para llevar a cabo el reto Trans Collserola.

Objetivo cumplido

Pero, volvamos al hilo primigenio de esta historia…

¡Cómo disfrutaron David y Cristiana al ver a los alumnos culminar la travesía, después de 4 horas y 22 minutos!

Aquella emoción que dio rienda suelta para transformarse en abrazos, palabras de felicitación, y de paso, ocultar por un momento el cansancio.

Ahora, los momentos en los que en las bajadas se quejaban la rodillas, y en los ascensos, el gemelo  decidía cobrar vida propia para cambiar de posición -unos centímetros más arriba-, pertenecía al pasado. Habían conseguido lo que parecía una utopía.

Quien esto escribe, ufano, decidió preguntar: “¿y ahora?, habrá que pensar en un próximo reto”.

Seguro que desde el día siguiente, agujetas mediante, pero con inmensa satisfacción, se pusieron manos a la obra.

Más info en: trailbarcelona.com

Texto y fotos de Juan González – Téster de material.

Alumnos y monitores al finalizar la Trans Collserola
Alumnos y monitores, felices después de más de 4 horas de travesía

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