
Para correr no es necesario leer libros de running ni consumir todos los productos que hay en el mercado. Sin embargo, hay algunos mitos y curiosidades sobre este deporte que conviene conocer antes de calzarse las zapatillas de entrenamiento. Conócelos todos en estas líneas.
Mito: ¿Existe realmente «la suerte del corredor»?
Cuando una persona se predispone a jugar por primera vez en un casino online España como solcasino.es, un nuevo casino online disponible en el territorio local, y obtiene ganancias a la primera, se dice que tiene «suerte de principiante».
Aunque en las carreras no pasa lo mismo que en el online casino, las cuestiones del azar pueden afectar a una persona en una carrera determinada.
Factores como el clima o la fatiga son citados a menudo como condiciones que afectan a la suerte. La realidad es que los mejores corredores del mundo se preparan para enfrentar el clima que toque.
En cuanto a las condiciones de cansancio, tener la preparación adecuada es suficiente para paliar el mal que puede producir una exigencia diferente durante las carreras principales. En otras palabras, en running la suerte se entrena. Es la capacidad de ir más lejos en cada entrenamiento y prepararse «de más» para combatir aun los escenarios más extremos.
Curiosidad: Las carreras de running no son un concepto muy moderno
Solo en España ya hay tres carreras centenarias que siguen vigentes: La Allianz Jean Bouin, la Behobia-San Sebastián y la Gimnástica de Ulía. Cada una de ellas alberga más de 100 años de victorias, caídas y aceleraciones.
Los 10K de la Gimnástica de Ulía se corren desde 1918, pero sus ediciones no llegan a las 100 todavía, por interrupciones en su historia. Se inició cuando unos amigos de San Sebastián formaron una sociedad deportiva y empezaron a correr.
Al principio se hacía formato de campo a través, pero pronto el trazado debió ser urbano, ya que la ciudad vasca crecía y crecía. Recién en 1966 se incorporaron las mujeres a esta competición de alto nivel, demostrando que los cambios sociales también tienen un correlato en las competencias deportivas.
Filípides, el auténtico padre de la maratón
Si las carreras centenarias de España ya demuestran que el running organizado lleva tiempo entre nosotros, la historia que sigue es la demostración de que seguramente seguirá por milenios.
El origen mismo de la maratón se remonta al año 490 a. C., cuando el soldado griego Filípides corrió 40 kilómetros desde Maratón hasta Atenas para anunciar la victoria sobre el ejército persa. Esta distancia lo agotó y por ese motivo se desvaneció de cansancio y nunca más despertó.
Existe una segunda versión que apunta a que en realidad habría recorrido más de 200 kilómetros en total. De acuerdo a esta última, fue de Atenas a Esparta a buscar refuerzos.
Más allá de la veracidad del relato, fue el filólogo Michel Bréal quien propuso el nombre de «maratón» a la carrera de los 40 kilómetros para incluirla en el programa de los Juegos Olímpicos que se celebran en la actualidad.
Mito: ¿Puede un par de zapatillas hacerte «más lento»?
La corredora mexicana María Lorena Ramírez se volvió viral después de competir en ultramaratones con sandalias y ropa de su pueblo originario (vestidos y faldas largas). Su talento y la atención que recibió por su particular atuendo llevaron a que uno de los mayores fabricantes de zapatos del mundo le regalara zapatillas.
En un documental que se filmó sobre su historia, Ramírez miró las zapatillas y las agradeció, pero acto seguido dijo que no iba a ponérselas. «No creo que las vaya a usar, la gente que las usa siempre va detrás de mí», dijo. Como es de esperarse, la respuesta rompió las redes sociales.
Contrario a lo que Ramírez afirma, el calzado deportivo adecuado es recomendado por podólogos, entrenadores y deportistas de alto nivel. Correr con sandalias o incluso descalzo expone al pie a pinchazos y cortes innecesarios. Así que no, el calzado no te hace más lento, aunque la experiencia de María Lorena diga lo contrario.
Curiosidad: Cuando uno rompió el límite, lo rompieron todos
Los récords suelen ser individuales, pero en ocasiones tienen un impacto que atraviesa libros de historia y límites psicológicos colectivos.
Citaremos el caso de Jim Hines. Antes de que este corredor ganara el oro en México 68 con 9,95 segundos en los 100 metros, se creía que cualquier marca por debajo de los 10 segundos era físicamente imposible.
Nadie la había superado hasta el momento, por eso los entrenadores y analistas deportivos elaboraron todo tipo de teorías en torno a las barreras físicas que lo impedían. No se imaginaban que el límite era en realidad mental.
Después de que Hines batiera la marca, otros corredores lo hicieron consecutivamente. Reescribió las reglas de lo que era posible y por eso los demás velocistas empezaron a entrenar acorde.