Cada participante debe obsequiar a Lazarus Lake con una matrícula de un vehículo de su país de origen.

Solo podía ser en Estados Unidos. Barkley Marathons es un evento casi tan singular como su propio creador, el barbudo Gary Cantrell. Decimos evento porque llamarle carrera sería poco más que un disparate. Allí nadie compite contra nadie. El objetivo es sobrevivir a uno de los rincones más inhóspitos del estado de Tennesse en un juego tan absurdo como atractivo: dar cinco vueltas a un bucle de 20 millas en el parque de Frozen Head, escenario por el que escapó en su día el asesino de Martin Luther King. El tiempo para hacerlo es de 60 horas.

Quienes han estado allí aseguran que aquello es aterrador. No hay caminos ni sendas señaladas. Sin buscarlo, uno pasa por el mismo lugar que hace un rato sin ni siquiera ser consciente. Mires donde mires, observas lo mismo. Tan maquiavélica es la Barkley Marathons que no tiene hora de salida, ni recorrido oficial, ni tampoco un simple formulario de inscripción. Todo lo que rodea al evento es misterio y secretismo.

El caso es que hay que convencer de alguna manera a Lazarus Lake (apodo de Gary) de que te elija para embarcarte en semejante tormento. El hombre no tiene teléfono ni correo electrónico. Es un completo misterio conocer la forma de contactar con él y pedirle una plaza. Quien tiene la fortuna de hacerlo tan solo debe entregarle 1,60 dólares y una matrícula de un vehículo de su país. Cosas de tipo excéntrico.

Una vez están en el campamento de Frozen Had los escogidos por el grandullón, todo son conjeturas. La hora del inicio de la prueba es incierta. Nadie la sabe. El pistoletazo de salida viene dado cuando Lazarus hace sonar su caracola entre la noche del viernes y la madrugada del sábado. Están prohibidos los relojes, los GPS y cualquier aparato electrónico que ayude a los participantes a ubicarse. A cambio, se les entrega un mapa y se les exige encontrar un libro escondido en cada uno de los cinco bucles pertinentes. No hay más reglas.

Lazarus Lake es un tipo excéntrico que ideó la Barkley Marathon en el año 1.986.

Así lleva el asunto desde el año 1986, cuando el genio de Lazarus tuvo esta brillante idea con el fin de entretenerse. Ni qué decir tiene que prácticamente todos los intentos de finalizar la Barkley fracasan. Tan solo 15 corredores en estas tres décadas y media han podido completar los cinco bucles exigidos presentando en la línea de meta las cinco hojas arrancadas de los libros reglamentarios. Las últimas tres ediciones se han ido de vacío. Es todo tan disparatado que incluso la plataforma Netflix decidió rodar un documental del evento.

La edición de este 2022 ya está en marcha. Entre los participantes, dos nombres femeninos que destacan sobre el resto del elenco: Courtney Dauwalter, bicampeona de UTMB (2019 y 2021) y una de las mejores ultrafondistas del planeta, y Jasmin Paris, primera mujer en vencer de manera absoluta la prestigiosa Spine Race de 420 km (2019). Si no lo consigue ninguna de las dos, es prácticamente imposible que lo logre otro aspirante.

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